Cuando una persona ha sufrido abuso sexual o violación durante la infancia o la adolescencia, o incluso en una época posterior de su vida, hay problemas posteriores a este incidente en la mayoría de las personas, que se manifiestan a corto, medio y largo plazo.
En este artículo nos vamos a referir a una de las posibles consecuencias negativas que puede sufrir la persona a partir de una situación de abuso sexual o violación: la autoestima.
Me gustaría primero que conociésemos unos datos respecto al abuso sexual que son importantes de cara a abordar más adelante el tema de la autoestima.
ALGUNOS DATOS
- El número de denuncias es muy bajo, tanto por la propia persona, como por familiares o amigos, como por los profesionales de la salud que han atendido el caso. Este hecho quiere decir que hay muchas posibilidades no solo de que el hecho no sea juzgado, sino también que hay muchas posibilidades de que la víctima deje sin hablar muchos detalles de lo ocurrido, y lo guarde en su interior. Con el paso de los días, los meses y los años, todo eso que está guardado en el interior, va haciendo mucho daño a la persona. Esta persona va teniendo repercusiones a nivel psicológico. Algunas repercusiones frecuentes son aumento de la ansiedad y la irritabilidad, sueño alterado, pesadillas la mayoría de ellas relacionadas con el/los acontecimiento/s ocurrido, repetición de imágenes relativas al/a los acontecimiento/s ocurridos, hipervigilancia (ir constantemente mirando a todos los sitios), sobresaltos ante casi cualquier cosa que viene de sorpresa,…
- Los sentimientos que aparecen al principio, justo después de esta experiencia desagradable (asco, vergüenza, sentimiento de “estar sucia”, culpabilidad por el hecho,…) pueden quedar muy dentro de la persona, y ser una constante en la vida de la persona, aunque pasen muchos años, si no exterioriza y supera estos sentimientos, muchas veces con ayuda profesional, aunque no siempre.
- Según López (1.999), el 43 % de los abusos son cometidos por agresores desconocidos, el 33 % por personas conocidas por la familia pero sin una relación especial, el 8 % por amigos de la familia, el 11 % por familiares y el 5 % por educadores.
Para la estabilidad psicológica de la persona, lo más dañino es cuando el agresor es conocido ya que, a lo dañino de un abuso se une el hecho de que se tambalean otras necesidades afectivas o educativas de la persona, y aumenta la suspicacia y la desconfianza hacia las personas cercanas.
- La edad donde hay una mayor probabilidad de ser víctima de abuso sexual o violación es entre los 10 y los 15 años, coincidiendo con el cambio a la pubertad, y coincidiendo con todos los cambios psicológicos y físicos que se producen a estas edades. Precisamente de cara a las posibles repercusiones emocionales, la preadolescencia y la adolescencia, donde la persona se está formando, es una época de alto riesgo para posibles trastornos psicológicos futuros.
LA AUTOESTIMA
Con todos estos datos podemos hacernos una idea de lo que supone para la persona un hecho tan desagradable y nocivo como es un abuso sexual o una violación. Incluso más, en algunas personas esto no es un hecho aislado, sino que es una repetición en el tiempo, sobre todo cuando quien inflinge el abuso es una persona cercana.
Si poco después de ocurrido el suceso, la persona exterioriza lo ocurrido y sus sentimientos, ya estará poniendo su granito de arena para intentar cuidarse psicológicamente. Para poder expresar cómo se siente, la persona necesita, entre otras cosas:
- Tener personas en quien confiar, gente que esté a su lado que perciba como incondicionales, que van a estar siempre.
- Superar el miedo a ser rechazada si cuenta lo ocurrido.
- Superar o relajar un poco el sentimiento culpabilidad que tiene por lo ocurrido.
- No hacer caso o prestarle menos importancia a posibles amenazas realizadas por el agresor si contaba lo ocurrido,…
Como todos estos aspectos disminuyen la probabilidad de contar el hecho o, por lo menos, disminuyen la probabilidad de exteriorizar los sentimientos, muchas veces se quedan con todos estos sentimientos dentro.
Con el paso de los meses y los años, la tensión y angustia constante que vive la persona, dentro y fuera de casa, el miedo a que se vuelva a repetir, los pensamientos frecuentes sobre el hecho, la anticipación de que la gente que tiene alrededor puede hacerla daño, el aumento de irritabilidad hacia los demás, con aumento de peleas y riñas con otros y las consecuentes críticas de lo “borde” o lo “desagradable” de la persona,… hace que la persona se escuche a sí misma valorándose muy negativamente y que escuche a los demás hablarla en los mismos términos.
Posiblemente las personas que la quieren no saben lo que está pasando esta persona. No saben que diariamente tiene sueños donde se repite lo vivido una y otra vez o situaciones similares. No saben que cuando ve a la persona que fue su agresor se le revuelve el estómago y vienen sentimientos muy negativos. No saben que, en muchos casos, el sólo hecho de ver a un hombre (si este ha sido el agresor) les produce rechazo. No saben que cuando una persona se siente tan culpable por un hecho, cualquier cosa que se parezca a una crítica puede aumentar la culpabilidad de la persona, que puede reaccionar con tristeza o con irritabilidad e ira,…
La autoestima en estas personas se convierte en algo que está continuamente muy bajito, en algo que constantemente aporta mensajes negativos en su cabeza respecto a lo que han hecho mal en el pasado, lo que podrían haber hecho, lo que están haciendo mal en el presente, lo que podrían estar haciendo, y lo que van a hacer mal o les va a salir mal en el futuro (anticipación negativa).
QUÉ SE PUEDE HACER
- Buscar a alguien a quien se puedan exteriorizar algunos de los sentimientos y pensamientos que hacen tanto daño día a día.
- Detectar que las situaciones que la persona tiene a su alrededor posiblemente sean las mismas que para otras personas, y el problema esté en cómo vive esta persona cada una de las situaciones. Si lo que está dañado es la forma de vivir e interpretar las situaciones, esto se puede mejorar, ya que es algo que está dentro de la persona y no fuera.
- Darnos cuenta que muchas veces los pensamientos nos llevan a ver una situación como dañina cuando no lo es, o nos llevan a ver un aspecto como importantísimo cuando no tiene tanta importancia, o nos llevan a sacar todo lo negativo de una situación,… ¿por qué no buscáis pensamientos alternativos ante esas situaciones? Es decir, yo he pensado esto, ¿Realmente es así? ¿Realmente lo que ha ocurrido es “lo que yo me estoy contando”?
- Por último, si veis que vuestra situación psicológica continúa igual y no podéis cambiarla por vosotras mismas, pedir apoyo profesional puede ser también una salida. Os ayudará a poner las cosas en su justo término, a nivel emocional y psicológico, y a mejorar vuestra calidad de vida.
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