LA DEPRESIÓN: ¿EL MAL DEL SIGLO XXI?
El día 7 de octubre se celebra el Día Europeo de la Depresión. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (Fuente: psiquiatria.com), para el año 2.020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en todo el mundo, siendo la primera las enfermedades cardiovasculares.
Por ello, y por la cantidad de pacientes que acuden a las clínicas y a los servicios de atención a la salud diariamente con síntomas depresivos, queríamos dedicar un artículo a este tema.
La depresión es una enfermedad que no se instaura en la persona de un día para otro. De hecho, poco a poco, la persona se va apagando, va perdiendo la ilusión y la capacidad para disfrutar de cosas de las que antes disfrutaba, va teniendo menos ganas de salir y hacer actividades, su pensamiento va siendo cada día más negativo respecto a sí misma y respecto a lo que le rodea, etc.
Debido a que cuando la depresión está instaura es más difícil salir de ella, sería muy conveniente que fuéramos conscientes, para nosotros mismos, o para poder prevenir una depresión más severa en alguien cercano, de los signos y síntomas que forman parte del espectro de la depresión.
Se ha hablado mucho de la depresión desde que es una enfermedad más aceptada socialmente. Se ha hablado tanto, que muchas veces tampoco tenemos muy claro lo que es. Por ejemplo, es frecuente que cuando ha fallecido una persona muy cercana para nosotros, lo pasemos mal y nos sintamos tristes. Por el hecho de tener esa tristeza no quiere decir que tengamos ya una depresión. La fase de duelo, de aceptar que esa persona ya no formará parte de nuestra vida y nuestras actividades, lleva un tiempo. Y esa aceptación tiene que pasar irremediablemente por pena, tristeza, y otros síntomas asociados con la depresión. En este caso, ¿qué es entonces lo que nos dice que se ha instaurado una depresión? La duración, la cantidad de síntomas, y cuáles son esos síntomas, fundamentalmente. Para diagnosticar si estamos o no antes una depresión clínica, sería importante acudir a un profesional, lo antes posible, antes de que el trastorno esté muy instaurado y sea más difícil para la persona salir de ese “pozo”.
Síntomas de depresión
Algunos de los síntomas que pueden estar presentes en una depresión son los siguientes:
- Pérdida de interés en las actividades que habitualmente se disfrutaban, lo que suele conllevar reducción de actividades, y reducción de participación social. Puede llegar a descuidar su aseo e higiene diarias.
- Cambios en el apetito y en el peso (pérdida o ganancia).
- Alteraciones del sueño (insomnio, despertar muy temprano o hipersomnia).
- Sentimientos de culpa, de inutilidad o de indefensión.
- Sentimientos de desesperanza o pesimismo. Baja autoestima. Tienden a tener pensamientos muy negativos.
- Es más típico que llore, o que esté casi constantemente con un estado de ánimo triste.
- Dificultades para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
- Pensamientos de muerte o suicidio, intentos de suicidio.
- Puede haber molestias y dolores persistentes del cuerpo o trastornos digestivos no causados por una enfermedad física, o quejas sobre esas molestias. Pueden sentirse fatigados sin causa aparente.
- También pueden existir muchas quejas sobre la poca atención que recibe de la gente.
Tipos de depresión
Hay muchos tipos de depresión, pero los más frecuentes son los siguientes:
- DEPRESIÓN REACTIVA. Aparece después de que ha ocurrido algo negativo en nuestras vidas y a partir de ahí empiezan a surgir los síntomas depresivos. Estos síntomas duran bastante tiempo (meses). Lo que puede ocurrir depende mucho de la persona, del momento, de sus recursos personales para afrontar situaciones negativas,… Es frecuente que aparezca en algunas personas después de la muerte de un familiar cercano, después de un cambio de domicilio donde ha tenido que cambiar ambiente familiar y social, problemas en el trabajo, problemas familiares, ruptura de pareja, tras el diagnóstico o el día a día de una enfermedad grave o crónica,… Es decir, es más frecuente que aparezcan síntomas depresivos tras una situación que conlleva que tenemos que aceptar una nueva condición en nuestras vidas. En este caso, el tratamiento llevaría la aceptación de la persona de los síntomas que tiene y lo que le limitan en su vida, y a partir de ahí, trabajar la aceptación de la situación que le ha llevado a sentirse tan mal, y mejorar los recursos personales para el afrontamiento de estas situaciones, para posibles acontecimientos negativos futuros.
- DEPRESIÓN MAYOR. No siempre ha ocurrido un suceso anterior que precipite los síntomas de depresión que van apareciendo, o por lo menos no hay una explicación que podamos encontrar. Sin embargo, los síntomas depresivos que aparecen suelen hacerlo en una intensidad elevada, dificultando aún más a la persona la posibilidad de enfrentar estos síntomas. Habitualmente el tratamiento de la depresión mayor incluye un tratamiento conjunto psiquiatra- psicólogo, ya que la medicación en estos casos suele ser fundamental. El tratamiento psicológico se basaría fundamentalmente en un fomento de sus actividades diarias, volviendo a aprender de nuevo a disfrutar de pequeñas cosas en su vida, y con una reestructuración de los pensamientos negativos circulares que hay en su cabeza, y que le dificultan el salir de esa condición.
- DEPRESIÓN POSPARTO. Suele ocurrir en el primer mes después del parto, aunque hay casos en que aparece hasta en el sexto mes después del nacimiento del bebé. Las causas de este tipo de depresión no son las mismas para todas las mujeres, sino que depende de muchas circunstancias estresoras previas. Hay que tener en cuenta la influencia de las hormonas, que aunque no está todavía aclarado 100% qué cambios hormonales son los que pueden colaborar en la aparición de la depresión, si se sabe que colabora. En este momento es muy importante saber que lo que le está pasando a la mujer es una enfermedad que se llama depresión, ya que sino puede culparse mucho pensando que no quiere pasar tiempo con su hijo. Es muy importante el apoyo familiar y, sobre todo, de la pareja, en estos momentos, y que la mujer se pueda expresar, y pueda decir lo que siente sin que la juzguen. Si la situación continúa o si no se tiene el apoyo necesario, es muy positiva la atención profesional.
- DISTIMIA. Según el DSM-IV, se presenta un estado de ánimo deprimido de larga duración (al menos 2 años continuados) acompañado de otros síntomas del episodio depresivo mayor. Son necesarios dos o más de los siguientes síntomas para poder diagnosticar esta condición: Pérdida o aumento del apetito, Insomnio o hipersomnia, Falta de energía o fatiga, Baja autoestima, Dificultad para concentrarse o tomar decisiones, Sentimientos de desesperanza. La dificultad del diagnóstico de la distimia estriba en que como lleva mucho tiempo con la persona, y los síntomas no son muy intensos, mucha gente lo interpreta como que “esa persona es así” o “soy así”. Aunque, al ser una condición psicológica más crónica, es más difícil llevar a cabo cambios, si la persona realmente se motiva lo suficiente, puede aprender a llevar la vida de una forma que le haga tener un pensamiento más positivo y que pueda valorar y disfrutar más de las cosas de su vida.
Queremos recordar que hemos nombrado los tipos de depresión que consideramos más frecuentes, pero no nos vamos a olvidar de que puede haber más tipos de depresión. Las causas no son lo más importante. Consideramos que es fundamental los síntomas, y el tratamiento para que esta situación dure lo menos posible.
Como hemos resaltado al principio, la depresión es una enfermedad muy común, y causa muchos trastornos en su vida diaria a muchas personas en el mundo. Consideramos por tanto fundamental la PREVENCIÓN de la depresión. Esto se consigue por el intento de mejorar nuestras actitudes, para que se las transmitamos de una manera más neutra o más positiva a nuestros hijos, o por medio de una prevención en nosotros mismos: SI ME NOTO QUE ESTOY EMPEZANDO A CAER, VOY A PEDIR AYUDA, NO ME VOY A ESPERAR A ESTAR MUY MAL, QUE TODO ME VA A COSTAR MÁS.
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