ALERGIAS Y ANSIEDAD
Las alergias es algo que cada vez se extiende más entre la población. El 15% de la población española padece algún tipo de alergia. Son 6 millones los españoles afectados por diferentes tipos de alergias, aunque solo 400.000 personas consulten regularmente al médico, se mediquen y sigan sus recomendaciones.
Ciertamente, en muchos casos las reacciones y los síntomas producidos por las alergias son desagradables e incómodos. En determinadas épocas (ej. primavera), vemos mucha más gente con el pañuelo constantemente en la nariz por el aumento de mucosidad, aumentan los estornudos, los ojos llorosos, las dificultades para respirar, las erupciones cutáneas localizadas en distintas zonas del cuerpo,… pero aparte de la molestia de los síntomas, cada vez más están apareciendo una serie de enfermedades, trastornos y síntomas asociados con las alergias (asma, reacciones cutáneas, trastornos de ansiedad,…). En este artículo hablaremos de la ansiedad como posible trastorno asociado a las alergias, y concretamente hablaremos del trastorno de pánico, por ser este el diagnóstico que más se ha asociado en la clínica a las alergias.
Las alergias pueden dividirse en cuatro grandes grupos:
• Las que se producen por inhalantes.
• Las que se producen por alimentos o medicamentos.
• Las que se producen por reacciones frente a células del propio organismo.
• Las que se producen por el contacto con la piel.
Los desencadenantes concretos más comunes de las alergias son:
• el polen
• los ácaros
• el asma
• los medicamentos
• los alimentos
• y distintas sustancias en contacto con la piel.
Estas alergias se expresan con distintos síntomas, entre los que destacan:
• picor nasal
• lagrimeo
• estornudos
• conjuntivitis
• tos
• poca tolerancia a la luz
• sensación de falta de aire
• urticaria
• ezcema
• asma
• reacciones que afectan a la piel, al aparato respiratorio, al aparato digestivo, e incluso al sistema nervioso.
Estos síntomas físicos suponen una molestia y una dificultad para el desarrollo de las actividades cotidianas, y la mayoría de las veces estos síntomas se padecen a nivel únicamente físico, aunque con desagrado, que varía dependiendo de la intensidad de los síntomas producidos por la alergia.
Sin embargo, y cada vez más, están apareciendo una serie de trastornos que se asocian a síntomas concretos físicos y que pasan a nivel psicológico.
Vamos a explicar cómo desde una alergia o un síntoma concreto de esa alergia, podemos desarrollar uno de los tipos más frecuentes de trastorno de ansiedad: el trastorno de pánico.
Lo primero que hay que saber es qué es el trastorno de pánico. Para ello, los nombres utilizados más comúnmente son la crisis de ansiedad o ataque de pánico. Una crisis de ansiedad es la aparición más o menos repentina, muchas veces sin motivo aparente, de una sensación de miedo intenso acompañado de un importante malestar corporal y una serie de síntomas que pueden variar entre diferentes personas. Estos síntomas pueden ser muy similares a los que se experimentan tras un susto o amenaza externa. Es como si esta respuesta corporal se hubiera hecho muy sensible, saltando la señal de alarma de forma automática en situaciones normales y no peligrosas.
La aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min:
1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.
2. Sudoración.
3. Temblores o sacudidas.
4. Sensación de ahogo o falta de aliento.
5. Sensación de atragantarse.
6. Opresión o malestar torácico.
7. Náuseas o molestias abdominales.
8. Inestabilidad, mareo o desmayo.
9. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
10. Miedo a perder el control o volverse loco.
11. Miedo a morir.
12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
13. Escalofríos o sofocaciones.
El origen necesario para que se de un trastorno de pánico a partir de síntomas derivados de una alergia, es una reacción física fuerte (por ejemplo, la sensación de falta de aire), y que por sí sola ya es desagradable, pero que posteriormente se puede vivir como algo excesivamente desagradable e interpretado catastróficamente mediante pensamientos catastróficos (Ej. “me voy a ahogar”, “me voy a morir”...). Esa sensación de falta de aire, unida con los pensamientos extremos, provocan miedo a la persona que lo padece, y le genera una mayor tensión.
Si dicha persona interpreta que esa sensación la tiene cuando se da una situación concreta (ej. cuando entra en un sitio cerrado, cuando hace ejercicio, cuando come demasiado...) entonces empieza a temer dichas situaciones y comienza a intentar evitarlas, por lo que evita los sitios cerrados, las comidas fuertes...
Además de la evitación de situaciones concretas empieza a focalizar su atención en los síntomas físicos que va sintiendo ante distintas situaciones, y comienza a observar su cuerpo y las reacciones que éste muestra.
Si esquematizamos lo explicado, el cuadro sería algo así:
PRIMER EPISODIO:
1. REACCIÓN FÍSICA FUERTE PRODUCIDA POR LA ALERGIA (EJ. DIFICULTAD PARA RESPIRAR)
2. INTERPRETACIÓN CATASTRÓFICA (“ME VOY A AHOGAR”, “ME VOY A MORIR”,…)
3. MIEDO
4. AUMENTO DEL AUTOCHEQUEO DE SÍNTOMAS CORPORALES Y FOCALIZACIÓN EN EL PROPIO CUERPO
5. AUMENTO DE LA TENSIÓN FÍSICA/PSICOLÓGICA
6. MAYORES DIFICULTADES PARA RESPIRAR POR AUMENTO DE LA TENSIÓN FÍSICA CORPORAL Y POR AUMENTO DE SÍNTOMAS FÍSICOS ACTIVADOS POR LA ANSIEDAD (EJ. ACELERACIÓN DEL PULSO CARDÍACO)
7. INTENSIFICACIÓN DEL MIEDO/ANSIEDAD
8. GANAS DE ESCAPAR O EVITAR
MÁS ADELANTE: EN EPISODIOS/MOMENTOS POSTERIORES:
1. ANTE SITUACIONES QUE GENEREN SÍNTOMAS FÍSICOS SIMILARES A LOS VIVIDOS (EJ. SITIO CERRADO, MUCHA GENTE, EJERCICIO FÍSICO,…)
2. RECUERDO DEL MIEDO Y LA ANSIEDAD VIVIDAS EN EL EPISODIO ANTERIOR
3. EVITACIÓN DE SITUACIONES Y ESTÍMULOS QUE PUEDAN ACTIVAR DE ALGUNA MANERA LOS MISMOS SÍNTOMAS FÍSICOS
(YA NO SÓLO SE EVITAN LOS POSIBLES ALÉRGENOS, SINO SITUACIONES QUE ANTICIPAN QUE PUEDEN HACERLES REVIVIR LOS MISMOS SÍNTOMAS FÍSICOS)
4. LIMITACIÓN GRANDE EN SU VIDA DIARIA, POR LA CANTIDAD DE SITUACIONES EVITADAS(GENERALIZACIÓN DEL MIEDO A OTRAS SITUACIONES, CADA VEZ MAYOR NÚMERO DE ELLAS)
Este proceso es el que va creando el trastorno de ansiedad, cuando los síntomas pasan de ser una reacción alérgica para convertirse en síntomas de ansiedad.
Por ejemplo, la sensación de falta de aire unida con la interpretación no adecuada de dicho síntoma, provoca un aumento de la ansiedad en el organismo que se traduce en un aumento de la tensión y por lo tanto de la frecuencia del corazón, y del ritmo respiratorio, por lo que puede llegar a producir la hiperventilación, es decir, la respiración rápida y profunda, generalmente causada por ansiedad o pánico, y que realmente deja a la persona con una sensación de falta de aliento, ya que cuando una persona respira, inhala oxígeno y exhala dióxido de carbono, y la excesiva respiración lleva a que se presenten bajos niveles de dióxido de carbono en la sangre, lo cual causa muchos de los síntomas que se pueden sentir ante una hiperventilación.
Cuando se va produciendo este proceso, el miedo a sufrir estas sensaciones aumenta, por lo que se hace todo lo posible para no volverlo a sufrir, y se comienzan a temer las sensaciones físicas de la alergia. Pero las sensaciones físicas temidas de la alergia no se pueden controlar totalmente en la mayoría de los casos, ya que dependen de la presencia o ausencia del alérgeno. y, aunque se puedan controlar y/o evitar, hay otras situaciones que nos pueden producir reacciones físicas similares. y, recordemos, que llegados a este punto, intentamos mantener a cero la aparición de esas sensaciones desagradables y temidas, es decir, intentamos evitarlas. sean o no sean realmente peligrosas, la interpretación va en la línea de que son peligrosas, hacemos caso a nuestro pensamiento y las evitamos. La realidad posterior es que la persona afectada por este trastorno de pánico, iniciado en síntomas molestos, pero la mayoría de ellos inofensivos, puede llevar a la persona a evitar tantas situaciones que su vida personal, social y familiar se vea enormemente limitada (ej. no poder ir a centros comerciales, bares, no sentirse segura yendo sola por si se marea, se cae, se asfixia,… y nadie le auxilia, etc.).
Esto puede provocar un trastorno de pánico que influye en la vida de la persona que lo sufre de forma significativa.
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